jueves, julio 02, 2015

¿Qué esperar cuando renuncias?


Renunciar no siempre denota cobardía, algunas veces significa: libertad.

Renunciar es una decisión difícil que no deberías tomar a la ligera y basada en un sentimiento que puede ser transitorio. La primera vez que renuncié (a un trabajo, concretamente) lo  hice con la carta bajo la manga, por eso no valía la pena siquiera reflexionar o escribir sobre ello, porque ya todo estaba listo.

Esta vez, voy a contarte lo que en mi experiencia han sido estos dos meses de pausa en mi vida profesional y qué esperar cuando renuncias, en caso de que esta idea esté rondando tu cabeza y no estés segura si escuchar su voz o no.


Razones para pensar en renunciar

Una de las principales razones es sentirse estancado. Esa desagradable sensación de que nada es sorpresa, nada te emociona y al contrario, degrada tu profesión y te forza a hacer las cosas siempre igual.

Matrato. El maltrato tiene muchas manifestaciones, no solamente la física (en cuyo caso, la decisión se toma sola, RENUNCIA y DENUNCIA) sino el maltrato psicológico, el maltrato profesional a tus ideas, a tu disposición, a tu formación, a tu antigüedad, a tu vida y tiempo personal. Todo lo que toque negativamente esos puntos y afecte tu autoestima, es maltrato.

Condiciones desfavorables de trabajo: sentir que en otro lugar podrías ganar más dinero, que tus jefes son personas abusivas, que el ambiente de trabajo es nocivo, que las labores son excesivas comparadas a tu ingreso, que se violan tus derechos de ley.

La salud. Este punto generalmente es ignorado y confundido con virus, enfermedades tropicales y según tus jefes "ganas de faltar a trabajar". El cuerpo, es una máquina de perfección inteligente amigas y trata de avisarte cuando algo está mal, cuando algo lo está afectando, y aunque sólo pensamos en enfermedades como amenazas, debo decir que el estrés y el maltrato, en este caso, lo son también.

Si luchas con tu cuerpo cada mañana y sientes como si se rehúsa a levantarse a llevarte a ese lugar donde sufres, no lo confundas con flojera (aunque a todos nos encante una deliciosa cama a las 6am) tu cuerpo está tratando de alejarte de la fuente del peligro. Era mi caso.

Llegó un momento en que me preguntaba, por qué de pronto tuve que operarme la sinusitis si nunca me molestó, por qué mi nariz sangra, por qué me duele tanto el estómago si como poco en la calle, por qué de pronto tengo colon irritable, por qué de pronto estoy de emergencia en la clínica y tengo una gastritis, una esofagitis y una duodenitis que no tenía idea que existían en mi.

La respuesta me la dieron muchos de esos especialistas, pero no quise entenderlo: el estrés.

Si eres de esas personas que realmente pueden hacer que las cosas en su vida le resbalen, obvia este punto, pero si eres alguien que hace su trabajo con dedicación y se involucra en él como su obra maestra, eres propensa a esta realidad. Y a eso súmale, maltrato, injusticia, regaños, vigilancia, chismes, es una carga muy pesada para cualquiera.


Estoy pensando en renunciar, pero..

En vez de hacerlo, me apego a la lista de excusas por la que terminamos alargando todo, un día más:
  • La gente es muy buena: es verdad, una razón. Pero esa gente quizás mañana tome la decisión antes que tú y solo te quedará arrepentimiento (una vez me pidieron que no me fuera y quién me lo pidió se fue un par de días después). 
  • Es una gran empresa, de renombre: si te atas a el hecho de decir: trabajo en "tal sitio", te cierras la puerta a otras oportunidades donde quizás seas más útil que en ese cargo despreciado que tienes en la gran empresa.
  • Me voy a quedar sin dinero: trata de no gastar tu fondo de ahorros y prestaciones si estás dudando en irte. Ese será tu base, no te quedarás sin dinero mientras consigues un nuevo empleo y no seguirás aguantando injusticias innecesariamente. 
  • La situación del país es muy difícil: lo es, pero te impresionará sentarte en la internet un rato y ver la cantidad de ofertas de empleo que hay en la calle, no te dejes intimidar en la oficina con discursos como "cuida tu puesto que la calle está muy difícil", eso es simplemente asqueroso, lo he vivido. Solo buscan asustarte y rebajar tu autoestima para hacerte creer que no tienes más opción.
  • Amigos: sin duda hacemos grandes amistades en donde pasamos la mayor cantidad del día, pero no te aguantes por ellos, si en realidad son buenos amigos, la relación no morirá. Y piensa... también podrían irse ellos primero.
  • Darle el gusto a alguien: puedes llegar a sentir que si renuncias, le estás dando a quien te maltrata lo que tanto ha querido, y puede que sea cierto, pero en este punto sólo TU decides si vale la pena maltratarte, enfermarte y degradarte solo por demostrar que eres más "fuerte" que alguien.
  • El trabajo que hiciste, se perderá: es probable, pero nadie es imprescindible y al momento en que firmas esa declaración de independencia, ya no es asunto tuyo. Ellos verán. Debieron valorarte antes.
  • Debería esperar a tener otro trabajo en la mano: es la opción soñada, pero no siempre sucede y menos en un lugar donde se te dificultaría pedir permiso para ir a entrevistas. 



¿Qué esperar cuando renuncias?

  • Dolor de cabeza, MUCHO. Resultado del carrusel de emociones.
  • Incertidumbre, de no saber qué hacer mañana o la semana entrante.
  • Llamadas: de apoyo en su mayoría, no te preocupes.
  • Demostraciones de quienes son los que de verdad te quieren.
  • Sensación de que estás en quiebra, el bendito dinero.
  • Adaptación: a decir ya no trabajo en "xxx". Estoy actualmente buscando empleo. Estoy desempleado; ligada con un poco de vergüenza producto de tu decisión de dejar voluntariamente semejante "estabilidad". Nunca te habrán preguntado tantas veces a qué te dedicas como cuando estás desempleado. No hay porque sentir vergüenza.
  • Gente que te dira: ¿Qué? ¿Renunciaste a xxx? ¿Por qué? No prestes atención, ellos nunca lo entenderán, yo simplemente digo: por salud. 
  • Mucho tiempo libre y la sensación de que eres un vago mientras todos los demás trabajan. Tranquilo ES SOLO UNA FASE.
  • Miedo, de no saber cuánto tiempo estarás así.

¿Qué hacer mientras estoy desempleado?

  • Reflexiona, todo lo que puedas, qué aprendiste, que no volverás a hacer.
  • Piensa en qué es lo que realmente quieres hacer. Qué tipo de empresa o trabajo quieres buscar. Incluso ¡este puede ser el momento de pensar en tu negocio propio!
  • Usa tu tiempo libre en algo que te haga feliz (si lo desperdicias, cuando tu vida vuelva a la rutina laboral, podrías arrepentirte).
  • Visita a tu familia.
  • Descansa, recupera energías.
  • Hazte exámenes médicos.
  • Estudia algo nuevo: un diplomado, un curso.
  • Haz una lista de lugares que te gustaría aplicar por empleo. Y postúlate.
  • Actualiza tu CV y agrega tu última y recién terminada experiencia laboral.
  • Piensa en futuras entrevistas laborales: tus 5 debilidades y fortalezas y claro, no faltará: ¿Por qué renunciaste a tu empleo anterior?
  • Actualiza tus contactos profesionales y hazles saber que estás en búsqueda. Podrían ayudarte.
  • Si sientes que te lastima o te duele el estómago, trata de borrar o botar cosas u objetos de tu antiguo trabajo. Material POP, archivos, papeles, esas cosas.
  • Maneja con sabiduría el dinero de tu liquidación. Puedes sentirte "adinerado" de la noche a la mañana pero, recuerda que el próximo 15 o 30 no vas a cobrar. Una forma de administrarte es asignarte mensualmente el equivalente a tu sueldo. 
  • Llénate de esperanza de comenzar de nuevo, entiende que es una gran oportunidad poder escribir una nueva historia, con todo lo que aprendiste. olvídate de lo negativo.
  • Valórate, vuelve a encontrarte con tus sueños y metas; define quién eres profesionalmente más allá de lo que hiciste antes, piensa en qué campos puedes aventurarte ahora.

Espero haberte podido ayudar, contándote mi experiencia. Han pasado dos meses y no ha habido un día en que no piense en todo, pero convencida de que hice lo correcto. Al que obra bien, le va bien. Tranquila. 

No pierdas la esperanza y la confianza en ti. Te puedes sorprender. Apenas 16 horas después de renunciar y enviar algunas pocas hojas de vida, recibí mi primera llamada para ofrecerme empleo y tras largas semanas de pruebas y exámenes ¡falta muy poco para el comienzo una nueva aventura! 

Estos dos meses han hecho de mi una mejor persona: organizada, enfocada de nuevo, con alegría (más delgada, menos hinchada) paciente y sobre todo AGRADECIDA con Dios y mi familia de haberme acogido en esos tiempos que ahora no son más que pasado. Ten paciencia, evalúa las ofertas, piensa en que todo es transitorio, en tu valor como persona y profesional y verás que muy pronto alguien se enamorará de tu historia y querrá sin duda tenerte en su equipo. 

¿Y si no funciona? No importa, solo repetimos el ciclo otra vez, ya somos más inteligentes, más perspicazes, mas experimentadas como para vivir todo lo malo de nuevo. Comienza de cero una nueva historia y enfócate en el éxito.

Antes de irme, te dejo el link a un buen artículo de lenguajecorporal.org con 13 señales de que debes renunciar a tu trabajo. Si me preguntas a mi, yo tenía las 13. Evalúa tu situación o toma unas vacaciones en las que puedes tocar puertas y hacer postulaciones en caso de que no quieras definitivamente quedarte sin tu entrada mensual antes de irte.

¡Tómatelo con calma! ¡Tú puedes!

Yeka <3

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